Comentarios sobre el artículo Nueve Mitos sobre el acoso escolar. No es una traducción exacta del artículo, más bien pretende indicar los puntos básicos de éste.

  1. El acoso es fácil de detectar. No siempre podemos distinguir las situaciones de conflicto que hay entre los alumnos y, mucho menos, los acosadores van anunciando sus azañas. Para empezar, dos alumnos que juegan a gritos en el recreo pueden ser dos alumnos jugando o los indicios de un posible conflicto; además, puede que estemos separados del lugar en el que se produce y nuestra interpretación dependerá de las circunstancias que nos rodean y de nuestra experiencia o conocimiento previo de los alumnos. Recordemos que la mayor parte de las veces nos enteramos de los conflictos por las quejas de los padres o de los alumnos (aunque normalmente los padres).
  2. Los acosadores son fáciles de localizar. Los acosadores no necesariamente son los matones del colegio. De hecho, ellos no necesitan acosar, pues se da por supuesto su influencia sobre el resto de los compañeros. Muchas veces los acosadores no llaman la atención o, lo que es más difícil de observar, gente con un gran ascendiente sobre sus compañeros. También tenemos que darnos cuenta de que no siempre el acoso es violento físicamente, sino que se realiza a través de actos sutiles no fáciles de detectar, en los que los alumnos no necesitan mostrarse físicamente. Pensemos además en las posibilidades que brinda Internet.
  3. Los acosadores son impopulares y con baja autoestima. Las últimas investigaciones llegan a la conclusión de que el acoso y la agresión se ven como caminos hacia recompensas de tipo social, por lo que muchos de los acosadores son populares. Es importante que en los programas anti-acoso se integre a este tipo de alumnos.
  4. Los acosadores son acosadores y las víctimas son víctimas. A lo largo de la vida las situaciones cambian constantemente. El alumno popular en primaria puede ser un alumno marginado en secundaria. Por lo tanto, los límites entre los acosadores y las víctimas son difusos. He conocido casos en los que el acosado se comportaba de una forma violenta con sus compañeros más débiles e incluso con sus acosadores, repitiendo las actuaciones que pretendía evitar.
  5. Este es un problema generacional. “En mis años de estudiante esto no pasaba”. Si nos fijamos en cómo era la escuela en nuestros años siempre hemos vivido situaciones en las que había alumnos que mostraban su poder ante otros. Por otra parte, el comportamiento agresivo que vemos por las calles no ha surgido de repente en nosotros (véase el conductor tocando el claxon e insultando al vehículo lento que va delante), ni es una copia de lo que vemos en la juventud.  Debemos ser absolutamente sinceros con nosotros mismos sobre nuestra relación con la violencia escolar y el acoso en nuestros tiempos de estudiantes.
  6. El acoso trata sobre los niños. Todos hemos comentado alguna vez que, aunque somos capaces de manejar a los niños dentro del aula, en ocasiones no podemos enfrentarnos a los padres. De hecho, los alumnos lo único que hacen es reflejar lo que sucede en nuestra sociedad.
  7. Mi hijo nunca lo haría. Debemos ser conscientes de que los niños son niños y en cualquier momento pueden actuar de formas poco adecuadas. En general, los padres debemos estar abiertos a la posibilidad de que nuestros hijos sean capaces de participar en actos de acoso escolar. Negar esta posibilidad puede llevar a que se agraven los problemas y sea imposible la intervención razonable de los orientadores escolares y los profesores.
  8. Los programas anti-acoso y las leyes son la respuesta más efectiva. Pensemos que aunque hay leyes contra los robos, hay gente que sigue robando y aunque hay programas que intentan fomentar la lectura hay mucha gente que no le gusta la lectura.
  9. Es un problema aislado. Nuestra sociedad es violenta y nuestras escuelas lo reflejan. Por lo menos en la misma medida en que lo es la sociedad. En todos los centros se dan casos de acoso escolar, aunque no todos trascienden ya que muchos acaban con la baja voluntaria del alumno afectado. La única solución posible es la empatía, que tiene la suerte de ser gratis.

Espero que esta versión, ya que como he indicado no es una traducción sea de utilidad. Saludos.

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