Hay un interesante artículo de Marvin Marshall, disponible en marvinmarshall.com , en el que se exponen las aproximaciones contraproducentes a la resolución de conflictos en el aula. Es interesante comprobar que en el mundo no hay nada inventado y que la mayor parte de las situaciones que se presentan se reducen a que el adulto adopte el rol de adulto y no entre en el juego de los adolescentes a los que pretendemos educar. Por otra parte, el alumno aprende en un contexto social, en el que nosotros enseñamos, ya sea por acción o por omisión y el alumno aprende de estas actuaciones. Por lo tanto el utilizar estas medidas harán que los alumnos también las utilicen.

Aunque es recomendable que se lea el post original, intentaré comentar algunos de estas medidas contraproducentes en diferentes post.

Una de las actitudes señaladas en este post es la de que se tiende a confundir, entre el profesorado, la gestión de la clase con la disciplina.

  • La gestión de la clase es una responsabilidad del profesorado, puesto que es el responsable de dirigir el aprendizaje. No es una responsabilidad del alumno.
  • ¿Quién es el responsable de la disciplina? El profesor, el alumno, el tutor, el equipo directivo (individualmente o en conjunto), los padres,… Antes debemos llegar a un acuerdo sobre lo que significa disciplina.

Intentemos aclararlo. Según el diccionario de la Real Academia Española, vigésimo segunda edición, disciplina significa:(Del lat. disciplīna).

1. f. Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral. 2. f. Arte, facultad o ciencia. 3. f. Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto. 4. f. Instrumento, hecho ordinariamente de cáñamo, con varios ramales, cuyos extremos o canelones son más gruesos, y que sirve para azotar. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing. 5. f. Acción y efecto de disciplinar.

~ eclesiástica. 1. f. Conjunto de las disposiciones morales y canónicas de la Iglesia.

y disciplinar significa:(Del lat. disciplināris): 1. adj. Perteneciente o relativo a la disciplina eclesiástica.

o (De disciplina). 1. tr. Instruir, enseñar a alguien su profesión, dándole lecciones. 2. tr. Azotar, dar disciplinazos por mortificación o por castigo. U. t. c. prnl. 3. tr. Imponer, hacer guardar la disciplina (‖ observancia de las leyes).

Posiblemente estamos de acuerdo en que las más aproximadas a la idea que expresan los profesores en sus conversaciones son la primera, la tercera y la quinta. Supongamos que ningún profesor se refiera a la cuarta acepción y al verbo relacionado. Pero lo fundamental es que la Disciplina, en cualquiera de sus acepciones es una responsabilidad personal: una persona es disciplinada o tiene disciplina cuando cumple una serie de normas de tipo moral, pero en ningún caso la disciplina son las normas impuestas por el Centro educativo.

¿Qué significa entonces que en una clase hay falta de disciplina? Por un lado se puede decir que los alumnos no han interiorizado la responsabilidad personal de seguir un comportamiento adecuado al que se espera en el aula. Pero si nos fijamos en la tercera acepción de disciplinar el responsable de hacerla guardar es el profesor que está en el aula. Si el profesor no es capaz de imponer la disciplina, ¿quién será el encargado de imponerla? Tampoco debemos confundir la disciplina con mantener a los alumnos en absoluto silencio, pendiente de nuestra perorata y nuestras afirmaciones. Muchas veces eso no significa más que los alumnos están preocupados de la clase siguiente, del tuenti del día anterior o de la próxima salida. En un mundo absolutamente visual y en el que pretendemos que sean comunicativos y tengan criterio personal eso es una contradicción.

Lo que parece evidente es que si queremos disciplina debemos inducir en los alumnos responsabilidades sobre lo que consideramos importante para su formación. Estas responsabilidades se generan durante la gestión de la clase, en la que nosotros somos los responsables absolutos.

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