Hace ya algún tiempo participé en un interesante debate a través de la red social LinkedIn sobre la posibilidad de que la Inteligencia Artificial sustituya al profesorado en el aula. Independientemente de las posturas personales y profesionales de cada una de las personas que participaron en el debate se nota una gran confusión en conceptos y posibilidades, de la que yo también soy partícipe.

En una primera lectura se nota una gran confusión entre lo que es la utilización de las TIC en el aula y lo que es la aplicación de la Inteligencia Artificial a la educación. Cuando hablamos de TIC (Tecnologías de la información y la comunicación) y lo relacionamos con lo que se da en llamar la competencia digital nos referimos a todos aquellos elementos que nos permiten mejorar la comunicación entre los profesores y los alumnos, buscar y analizar información, presentar y organizar toda la información obtenida,… y para ello no es necesario, en ningún momento, la utilización de la Inteligencia Artificial.

Por otro lado, la Inteligencia Artificial, dicho de una forma suave, intenta resolver problemas tal y como lo haría el ser humano, mediante una respuesta inteligente: analizando el problema y tomando las decisiones adecuadas para resolverlo. Está claro que la enseñanza se puede entender como un problema en el sentido: ¿cuáles son las decisiones curriculares, pedagógicas, metodológicas y de evaluación que se deben tomar para que un determinado alumno adquiera unas ciertas competencias/conocimientos?

Lee Shulman propone el concepto del Pedagogical Content Knowledge, como aquel conocimiento del profesional de la educación que le permiten combinar de la forma más adecuada los aspectos pedagógicos y de contenidos para lograr el aprendizaje. Desde este punto de vista, un sistema basado en la Inteligencia Artificial, en cuya base de conocimiento estén incluidas tanto las estrategias de aprendizaje, atención a la diversidad, evaluación como los contenidos puede “enseñar”. Si además es capaz de aprender de su propia experiencia podrá mejorar su PCK. Esto no es ninguna cuestión de ciencia ficción, puesto que sistemas como ActiveMath ya permiten una aproximación a esta forma de entender la enseñanza y el aprendizaje.

Pero no olvidemos que para que los sistemas puedan hacer ese trabajo es necesaria la aportación de los profesionales de la educación, que tienen que mostrar a los sistemas basados en la inteligencia artificial cuales son las mejores estrategias de enseñanza y aprendizaje, cuales son los contenidos que se deben desarrollar y presentar opciones mediante las que el sistema pueda aprender. Por lo tanto los profesionales de la educación (los profesores) deben plantearse cuál es su nueva función docente.

Pero tampoco podemos olvidar la parte social que tiene el aprendizaje y es en el ámbito del aula en el que éste se desarrolla. Es en este contexto en el que las relaciones humanas no pueden sustituirse, puesto que un profesor también educa con su presencia en el aula y por lo que la figura del profesor es probable que no desaparezca.

No obstante el profesorado debe de estar más atento a la evolución tecnológica y aplicar en el aula todas aquellas herramientas que le permiten desarrollar de la mejor forma posible su trabajo.

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