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Ya he comentado en otros post la sorpresa que me proporcionó la posibilidad de realizar presentaciones mediante Prezi. Su mayor ventaja, desde mi punto de vistar, relacionada con el mundo educativo, es la posibilidad de combinar varios aspectos que me parecen muy importantes a la hora de presentar los contenidos a los alumnos:

  • La posibilidad de realizar una presentación impactante visualmente, con lo que los alumnos fijan su atención en la presentación que, aunque es cierto que puede actuar como elemento distractor, también mantiene la tensión sobre el próximo punto a mostrar (si el profesor es capaz de mantener un punto de misterio).
  • La facilidad de organizar los elementos en forma de mapa conceptual, lo que le da una coherencia pedagógica a la presentación, facilitando el seguimiento de los razonamientos o los conceptos presentados.
  • La posibilidad de compartir el desarrollo de este mapa conceptual con los profesores o con los alumnos, lo que facilita el aprendizaje colaborativo, el trabajo por proyectos o basado en la resolución de problemas.
  • La posibilidad de compartir con los alumnos el fruto de una de estas presentaciones (aunque sin la participación hablada del profesor, pero algo es algo).

Comparto en este post 3 de las presentaciones realizadas este curso con Prezi:

Recuerdo un episodio de Los Simpson en el que Lisa robaba los manuales de aula de sus profesores.  http://es.wikipedia.org/wiki/Separate_Vocations (no encuentro un enlace en el que aparezca el episodio y no creo que fuese legal de todo). En esta situación se produce un ataque de pánico en los profesores, que no son capaces de continuar con su actividad docente cotidiana. Finalmente se resuelve la situación con el consiguiente alivio de los profesores.

Creo que, en muchas ocasiones, los profesionales de la docencia somos excesivamente dependientes de los libros de texto. La opinión se debe a la observación, tanto desde el punto de vista profesional como desde el punto de vista de padre. Existe, en algunos profesionales de la educación, la idea de que el libro de texto es la guía única para el aprendizaje del alumno y se produce una carrera para desarrollar todos los capítulos del libro a lo largo del curso escolar. Las páginas y los ejercicios se suceden desde el primer día hasta el último y así un curso tras otro.

No voy a negar la importancia que puede tener el libro de texto como un apoyo al aprendizaje del alumno o como una guía útil para no perderse en los recovecos de la programación, pero quiero centrarme en dos puntos que considero fundamentales y ante los cuales la dependencia del libro de texto puede ser contraproducente:

  • Contextualización del aprendizaje: Está claro que el currículo aprobado es común para todas las autonomías, pero también es cierto que se exige a los centros escolares y a los profesores que están en ellos que se contextualice es currículo para adaptarlo a las condiciones sociales y personales de los alumnos del centro educativo. Estoy absolutamente convencido de que los profesionales que han diseñado los libros de texto de cualquiera de las editoriales que hemos manejado lo han hecho desde la mejor perspectiva pedagógica, utilizando todos los recursos a su alcance, con los mejores asesores de diseño,… pero lo han hecho desde sus propios despachos. En los libros de texto no hay diferencia entre un centro público de la periferia y un centro privado del barrio de Salamanca. O entre un centro de una línea y un centro de cuatro líneas.
  • Atención a la diversidad: La carrera por desarrollar el temario que aparece en los libros de texto hace que se igualen las expectativas de los alumnos, por lo que se buscarán siempre las mismas actividades para todos, intentando que sigan el mismo ritmo. No obstante eso impide la selección de actividades dependiendo de las capacidades e intereses de los diferentes alumnos, lo que puede suponer que los alumnos con altas capacidades no se sientan motivados y los alumnos con dificultades de aprendizaje se sientan desbordados.
Por otra parte, fuera de esos temas pedagógicos, la utilización del libro de texto como libro de cabecera impide la innovación por parte del profesorado, puesto que éste se decide por la receta segura en lugar de intentar probar actividades alternativas que motiven a los alumnos o los lleven a utilizar todas las competencias que deben desarrollar. El desarrollo de las competencias básicas debe alejarse de la utilización diaria del libro de texto, puesto que desde ese punto de vista el libro de texto sólo permite desarrollar de forma parcial las competencias básicas.
Pero los profesores no son los únicos responsables de esta situación: los padres exigimos que nuestros hijos estén evaluados de forma justa y confundimos esto con que la única forma justa de evaluar es utilizar los exámenes tradicionales, puesto que así podemos comparar con lo que nos “dicen los libros”. Con esta actitud estamos devaluando la profesionalidad de los profesores, al considerar que cuando evalúan actividades no tradicionales no son capaces de valorar con justicia a nuestros hijos.
Espero que no se tome este post como un ataque a las editoriales, pero sí que nos lleve a reflexionar sobre la utilidad justa de los libros de texto en el aula.

He encontrado esta interesante presentación sobre lo qué significa la educación virtual. Creo que merece una reflexión por parte de los profesionales. Sobre todo sobre el significado básico que da el autor a la palabra educación: Contar historias. Desde su punto de vista la educación es un acto de comunicación.

Ciertamente la educación es un acto de comunicación, aunque etimológicamente la palabra signifique acompañamiento. En este ambiente de compañía es en el que se producen los principales actos educativos. Estoy de acuerdo con la idea de que lo que cambian son los métodos, y la tecnología es una más de ellos. Somos los profesores los responsables de aprovecharnos de todos esos métodos y metodologías, tecnologías y pedagogías para poder educar y “enseñar” a nuestros alumnos.

Desde este putno de vista es fundamental la participación del profesorado, como diseñador de los contenidos que queremos comunicar a nuestros alumnos, motivadores de su aprendizaje y evaluadores de sus progresos. Pero también debemos de ser conscientes del feedback que nos proporcionan nuestros alumnos, con sus comentarios y preguntas, sugerencias o incluso con su desinterés. La educación virtual romperá barreras temporales, pero eso no significa que el profesor abandone su puesto, simplemente que cambie su visión de la educación.

Durante mi vida profesional he recibido quejas de padres y de alumnos con motivo del elevado número de pruebas objetivas (exámenes, controles, …): “Creo que hacéis demasiados exámenes”, “Profe, ya está bien”, sobre todo en los cursos de la enseñanza primaria y secundaria. El otro día, en una conversación, nos dimos cuenta de que, incluso de un modo egoísta, es posible que realmente hagamos demasiados exámenes.

Desde un punto de vista pedagógico, debemos tener en cuenta que el examen no es la única forma de evaluación posible. Realmente hay muchas más, pero lo dejaremos para otros post. También denota una cierta dependencia de los libros de texto, puesto que en muchos caos son ellos los que marcan las unidades didácticas. Pero como hablábamos del egoísmo, hagamos un pequeño cálculo con un profesor que en primaria enseñe 5 áreas de conocimiento, de esas en las que acostumbramos a poner exámenes:

  • Normalmente un área de conocimiento está dividida en unas 15 unidades didácticas (aproximadamente cada unidad didáctica está pensada para dos semanas).
  • 15 unidades por 5 áreas son 75 unidades didácticas de las que debe evaluar a un alumno.
  • Si esto lo multiplicamos por 25 alumnos obtenemos 1875 exámenes que corregir al año.
  • Si conseguimos corregir cada examen en 5 minutos utilizaríamos 9375 minutos en corregir exámenes, lo cual supone 156 horas y un cuarto de hora de corrección de exámenes. Como por ley el curso tiene unos 175 días lectivos nos encontramos con la realidad de que un profesor tiene que corregir exámenes prácticamente todos los días.

Desde mi punto de vista es mucho más interesante dedicar este potencial de horas a la preparación de actividades dirigidas a desarrollar las competencias de los alumnos que a corregir exámenes, lo que no significa que hay que dejar los exámenes de lado, pero sí realizar los que sea necesario y no más de la cuenta.

Finalmente, algunas referencias:

Esta presentación es fruto de la colaboración entre el Departamento de Artes y un aficionado a la guitarra. La presentación se desarrolló en “directo”, con intervenciones a la guitarra. Hubo participación de los alumnos y la expereincia, para los profesores, ha sido muy interesante.

Aunque es un poco arriesgado utilizar el nombre de Aula 2.0 para esta actividad sí que puede ser una forma de comenzar a incluir la interactividad entre profesores y alumnos, el compartir conocimientos entre el profesorado, y el integrar las herramientas audiovisuales, Internet, multimedia y conocimiento.

Después de los aspectos que hemos tratado en los post anteriores, llega el gran momento de la verdad. Una vez implementadas las TIC en el aula es necesaria una nueva práctica educativa. ¿Estamos los profesores preparados, o dispuestos, a emplear nuevas metodologías en la práctica académica? ¿Estamos dispuestos a modificar nuestra forma de evaluar? Recordemos que la utilización de metodologías diferentes implica la utilización de instrumentos de evaluación diferentes.

Pongamos un ejemplo. Uno de los bloques de contenidos de matemáticas es la Estadística. Podemos enfrentarnos a este bloque explicando los conceptos básicos: variables, tablas de datos, gráficas, medidas de dispersión y centralización,… O proponer a los alumnos un maravilloso proyecto en el que tengan que aplicar todos estos conceptos. Nos decidimos por el proyecto y utilizamos los ordenadores que hay en el centro (o que tienen los alumnos en sus casas) para diseñar una encuesta y trabajar sobre ella. ¿Tiene sentido que luego evalúe con una prueba objetiva consistente, pongamos por caso, en calcular las medidas de dispersión de una serie de datos que se me ocurra? Nada más contrario al espíritu de la introducción de la tecnología en el aula.

Si nos fijamos en el desarrollo de las competencias del alumno el enfoque de un estudio estadístico es más efectivo. Los alumnos tienen que desarrollar su competencia digital utilizando las herramientas informáticas de las que disponen en su casa o en el aula; es evidente que desarrollan su competencia matemática al aplicar e interpretar los datos que obtienen en sus encuestas; la presentación de los resultados desarrolla su competencia lingüística; los temas sociales que pueden ser tratados mediante un estudio estadístico permiten el desarrollo de su competencia social y ciudadana, así como el posible trabajo en equipo que tienen que realizar;… Desde este punto de vista, ¿qué aporta una prueba objetiva de cálculo de parámetros estadísticos?

Si conseguimos cambiar nuestra metodología es fundamental que cambiemos nuestra forma de evaluar. Es necesario que el profesor evalúe todos los pasos del trabajo propuesto, teniendo control sobre el aula y sobre las tecnologías que se están empleando. La evaluación sí debe ser contínua, en el sentido más real del término (se evalúa en cada momento del aprendizaje del alumno), para que el profesor pueda tomar las medidas necesarias para reorientar el aprendizaje.

Esto no significa que tengamos que abandonar los principios tradicionales de la evaluación, o las pruebas clásicas que todos sufrimos, porque son necesarias cuándo el profesor así lo considere, sino más bien que debemos exigir que los instrumentos de evaluación sean adecuados al tipo de actividades que realizamos en clase.