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En el diario La Voz de Galicia, en su edición del día 4 de julio aparece una noticia referida a una encuesta realizadas por las asociaciones Provida, en la que se informa de que un 46% de los votantes del PP no votarán de nuevo al partido si se retrasa la reforma de la ley del aborto (http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2013/07/04/presion-ley-aborto/0003_201307G4P29991.htm).
Dejando a un lado las consideraciones sobre la ley del aborto y su reforma, nos centraremos en algunos aspectos de interés estadístico, y que permitirían un mejor análisis de la noticia:

  • No se sabe cuál es la empresa que realiza el estudio, lo que permitiría conocer la solvencia de la empresa en la realización de este tipo de trabajos. Aunque creamos en la buena voluntad de todos los participantes está claro que hay empresas con mayor capacidad económica, por lo tanto de personal y de investigación que otras
  • Aunque se informa de que la encuesta se ha realizado a 1000 personas, no se explica el método de muestreo realizado. Si el muestreo se realiza entre militantes o simpatizantes del PP o de las asociaciones que encargan la encuesta, los resultados son los esperados.

Hagámos un pequeño cálculo: si hay un 45% de votantes del PP en la encuesta, según los datos de la misma el 23,5% cambiaría el voto. Pero no sabemos nada más del resto de los votantes de otros partidos.

  • En ningún caso se ofrece información sobre el nivel de confianza de la encuesta no el índice de error permitido.
  • Tampoco se hace referencia al cuestionario que se propone. Esto significa que tampoco se conocen motivos alternativos por los cuales un votante podría cambiar su intención de voto.

Se requiere que los medios de comunicación informen sobre la ficha técnica asociada a cualquier encuesta, puesto que eso facilitará el desarrollo del espíritu crítico de sus lectores.
Finalmente me gustaría recomendar la lectura del libro “How to lie with statistics ” de Darrell Huff, en el que se presentan con sencillez una serie de manipulaciones que se pueden realizar sin llegar a necesitar de un gran trabajo de “cocina” posterior.

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Vaya por delante que creo que existe gente con una capacidad superior a la hora de resolver problemas, organizar la información, enfrentarse a información simbólica,… pero no estoy seguro de su relevancia a la hora de alcanzar éxitos académicos o profesionales. No voy a entrar en una discusión técnica porque no soy un experto y existen opiniones de todo tipo en la red. Podemos encontrar un buen ejemplo de la discusión en la Wikipedia, en la cual hay referencias académicas suficientes o en el libro sobre Inteligencia Emocional de Goleman.

Revisemos el tema desde el punto de vista estadístico. Este aspecto tampoco es una novedad, puesto que ya Darrell Huff lo ha despedazado en su clásico “How to lie with statistics”. Cuando se realiza un test de inteligencia (y no todos utilizan la misma escala) se obtiene un resultado numérico. Este resultado numérico está sujeto a una serie de variables que dependen del momento en que se está realizando la prueba. Por otra parte los valores de referencia del test de inteligencia son fruto de un estudio estadístico, con su propio tratamiento del error, lo que significa que el resultado es cierto en un 98 % de los casos (pongamos por caso). Esto significa que cuando un niño hace el test de inteligencia y obtiene, pongamos por caso 118, lo que estamos diciendo es que 98 veces de 100 la media de sus resultados sería 118. Peligro, estamos hablando de la media, es decir un día podría llegar a 140 y otro a 96 , lo cual mantendría la misma media general y nuestro niño no es ni Sharon Stone ni un niño normal.

El problema de todo este asunto no está en los test, sino en la importancia que queramos darle cada uno de nosotros y en los destrozos que podemos hacer a nuestros niños cuando creemos en estos test como si fuesen la garantía del futuro de nuestros hijos.

Es cierto que múltiples test, el asesoramiento de expertos, el estudio serio por parte de los profesionales de la psicología, puede permitir tener claro el verdadero coeficiente de inteligencia de una persona, pero no lo consideremos como la solución a los problemas, puesto que en ocasiones es más importante la capacidad de trabajar en equipo, la capacidad de enfrentarse a nuevos retos y cambiar la perspectiva de vista, el analizar las opiniones antes de tomar decisiones, el equilibrio personal, … que en general, no se miden en este tipo de test de inteligencia.